Merecemos ser felices.
Por todo lo que luchamos, por la ganas, por las lágrimas que se convirtieron en sonrisas.
Porque la vorágine del día a día no nos convierte en rutinarios, y burlamos la normalidad con ganas, con fuerza, con cojones, con ilusión.
Porque somos, simplemente, diferentes.
Y porque en nuestros ojos se adivinan sueños, y en nuestro despertar se acuna la curiosidad que hace que cada día sea un día diferente, no un día más...
Sí, sin duda alguna merecemos ser felices...
Giovanna.